El Carnaval de Barranquilla demuestra con cada evento porque es una de las joyas patrimoniales del mundo
Por Guillo González/Kronos

Barranquilla no da tregua. Mientras el sol de febrero sigue reinando en lo alto, la ciudad se sumerge en un auténtico goce que contagia hasta al más serio de los mortales. Así, los amantes de la fiesta han tenido escenarios para disfrutar de diferentes expresiones que recogen la esencia de lo que se conoce en el mundo como el carnaval más genuino y tradicional.

Del respeto por la raíz a la explosión del brillo, aquí te contamos cómo se han vivido tres de los más importantes eventos que marcaron el pulso del este carnaval 2026.
Gran Parada de Tradición: El Sagrado Altar del Folclor


En este tradicional recorrido, la Vía 40 se despojó de las carrozas para darle paso al rugido del cuero y el brillo de la lentejuela ancestral.
Cerca de 170 grupos folclóricos y más de 10.000 danzantes demostraron por qué somos Patrimonio. Desde los Congos con sus turbantes infinitos hasta la elegancia cadenciosa de las cumbiambas.

La Reina Michelle Char Fernández se robó los aplausos con un diseño que exaltó la Danza del Paloteo, rindiendo tributo a los 90 años de esta expresión guerrera. Por su parte, el Rey Momo, Adolfo Maury, desfiló con la gallardía de quien custodia la herencia del Congo.

Una asistencia multitudinaria bajo un sol de 34 grados no dejó de animar el paso de las banderas que guardan nuestra historia.
Gran Parada de Fantasía, espectáculo multicolor de alto vuelo
Si el domingo se exaltó la raíz de la fiesta con la Gran Parada de Tradición, el Cumbiódromo se transformó en una pasarela de alta costura festiva.

En el desfile de la Gran Parada de Fantasía, la innovación fue la protagonista. Participaron aproximadamente 115 grupos entre comparsas de fantasía y tradición, donde las plumas, los flecos neón y las coreografías sincronizadas al ritmo de salsa, fanfarria, merengue y música tropical pusieron a vibrar las gradas.

Aquí el ingenio no tiene límites; vimos desde tributos a la fauna del Caribe hasta puestas en escena inspiradas en los grandes carnavales del mundo, pero con el sello inconfundible del «recochón» barranquillero.

La fantasía elevó el nivel de las expresiones carnavaleras en un escenario donde el calor y la emoción se funden en un singular abrazo.
Gran Parada Carlos Franco: La Esencia del Carnaval del Bordillo
Pero mientras la Vía 40 brillaba, el sur occidente de la ciudad reclamaba su trono. El desfile de la Gran Parada Carlos Franco, que recorre la icónica carrera 21, recordó que el Carnaval nació en la calle y para la gente.

Este es el desfile del «pueblo para el pueblo». Aquí los disfraces individuales son los reyes: el descabezado, la loca, el tigre y los miles de «negritos» son los que mandan la parada.

La Carlos Franco es el termómetro del ingenio popular, donde el espectador es un danzante más y la maicena y la espuma el único lenguaje universal. Es, sin duda, el espacio más autóctono donde la tradición se respira sin filtros.

Y si de autenticidad se trata, la Gran Parada Carlos Franco se lleva los honores. En sus 6 kilómetros de recorrido desde el parque Olaya, bajando por la calle 70 y rematando por toda por la carrera 21 hasta la vía Cordialidad, el ‘Carnaval del Bordillo’ demostró por qué es el más democrático: sin palcos estorbosos, solo el calor de 400 mil almas.

Lo que diferencia a este desfile es su ADN nacional; en esta edición 160 grupos provenientes de todos los rincones de Colombia, y hasta delegaciones de México y Chile, se fundieron en un solo abrazo folclórico. Es el único lugar donde una cumbia de barrio se encuentra de frente con un baile del interior, probando que, en este particular escenario, el Carnaval ese convierte en el lenguaje de toda una nación.






