Todo ‘Por una cabeza’

Análisis de como una género musical como El Tango, llegó al cine y marcó una tendencia en muchas cintas importantes

Por Javier Franco/Kronos

Si hay una comedia cinematográfica que haya recibido las más implacables críticas es ‘Desnudo’, dirigida por Michael Tiddes y protagonizada por Marlon Wayans, Regina Hall y Dennis Haysbert. Está basada en la película sueca ‘Naken’, y fue estrenada en agosto de 2017 en la plataforma Netflix.

Las críticas van desde de que repite los regresos en el tiempo de varias otras películas anteriores (como si nunca se hubiesen repetido los esquemas de “maten al monstruo”, “la venganza del humillado”, o “el viaje del héroe”), hasta que refuerza verdades retrógradas sobre el ideal del matrimonio y la familia, por ejemplo.

Película ‘Desnudo’, con Marlon Wayans. Foto Archivo particular

Sin decir que comparto o no esas críticas y otras que se me escapan en este momento (quizás algo sobre la desconexión entre las líneas temporales), creo que se podría sumar, a esa relación de reclamos, que la feliz pareja -por fin casada al final de la cinta-, ejecuta la peor puesta en escena que se haya visto jamás para el tango ‘Por una cabeza’, una de las obras compuesta en 1935 por Carlos Gardel con la letra de Alfredo Le Pera.

Lo digo porque no es la primera vez que una pareja ficticia de cine baila esa pieza musical: Pero es que en las otras ocasiones la han bailado mucho mejor.

Por ejemplo: ya lo habían hecho en 1992, y sin el tradicional tallo de rosa tomado con los dientes (de eso hablaremos después), el coronel Frank Slade (Al Pacino), y la dulce Donna (Gabrielle Anwar) en una famosa escena de restaurante, en la aclamada cinta Perfume de Mujer, por la que Pacino obtuvo su tan anhelado Oscar.

Sensual y elegante, El tango como elemento cinematográfico

Dicen los entendidos que esa escena es el punto de partida del imaginario del tango en el cine, dado que este género musical, con su danza incluida, pasó de ser una parroquial expresión argentina, a simbolizar el deseo, la elegancia y la conexión emocional. Esa es la tamaña responsabilidad de ‘Por una cabeza’.

Y como si de lo que se trata es de repetir algo cuando sale bien, pues en adelante, algunos directores incorporarán una escena de tango como recurso narrativo asociándolo con la intensidad romántica o la tensión erótica. En ese sentido, la escena de la película ‘Desnudo’ está muy debajo de la de Pacino y Gabrielle. Por lo menos para mi gusto.

Al Pacino en Perfume de Mujer, bailando tango con Gabrielle Anwar. Foto Archivo particular

Quizás tales condiciones de inferioridad respondan a que el personaje principal, Robert Anderson, sufrió todas dificultades habidas y por haber luego de despertar desnudo en un ascensor. Eso implicó que apenas sí tuviera tiempo para tomas unas clases de bailes aplazadas como buen procrastinador. Por lo menos, así lo dejó claro en la charla con su esposa Megan, antes de abrir el baile.

Se nota tieso Robert, además de que el traje de matrimonio no lo ayuda. Parece estar disputando un duelo de espadachines, aunque cualquier matarife luciría más elegante. Pero es risible todo eso. Y esa puede ser la justificación de la escena, equilibrada por una contrastante novia vestida de claro con su falda a la rodilla.

Carlos Gardel, el máximo exponente del Tango. Foto Archivo particular

Ella, por supuesto, es más expresiva y artística que su esposo. Y, claro: en la boca de él aparecerá la rosa blanca mordida por el tallo, que ella arrojará lejos segundos después. Luego de ejecutado el baile, vendrá el aplauso de todo el mundo en torno al beso, derecho que ni siquiera se le negó a Jack Dawson y Rose en la escalinata del Titanic. Vale la pena recordar, aunque sea de paso, que cuando ocurre esta escena final de la muy premiada película de 1997, tanto Jack como el barco estaban ya cómodamente instalados en alguna parte del fondo del mar.

Dos años después de Pacino y Gabrielle, le tocará el turno del baile a Harry Tasker (Arnold Schwarzenegger), miembro de una de las centenares de agencias secretas que el cine les ha inventado a los estadounidenses. En este caso, ‘Terminator’ bailará ‘Por una cabeza’ con la villana Juno Skinner (Tia Cerrere). Estamos en las escenas iniciales de ‘Mentiras verdaderas’ (1994), y es el primer contacto entre los dos personajes.

Harry Tasker interpretado por Arnold Schwarzenegger, a punto de bailar con Juno Skinner, personificada por Tía Cerrere. Foto Archivo particular

Es verdad que un año antes (1993), el famoso tango también se escucha al fondo de dos de las escenas de ‘La lista de Schindler’, sin que nadie lo baile expresamente para los intereses de la película, Podemos especular un poco, sin embargo, en el sentido de que, para emparejar el asunto, fueron dos las danzadas de tango de nuestro musculoso héroe en ‘Mentiras verdaderas’: 

 La segunda de ellas ocurre al cierre de la película, cuando a Tasker y su esposa Helen (Jamie Lee Curtis) son ya compañeros espías en la misma agencia, y se les da por bailar tango. Y -oh coincidencia- la agrupación de fondo comienza a interpretar ‘Por una cabeza’. Queda tan metida la pareja en la danza, que la película termina con los dos personajes ignorando por completo las órdenes de la misión encomendada.

En la misma cinta Mentiras Verdaderas el ‘héroe’, Tasker termina bailando y escapando con su esposa Helen, interpretada por Jamie lee Curtis. Foto Archivo particular

Es en esta segunda ocasión cuando, de manera muy oportuna, Harry toma una rosa de un adorno de mesa, y antes de lanzarse a la pista con su esposa, le acaricia el rostro con la flor. Ella la sujeta con los dientes por el tallo y comienza el baile, que incluye el paso de la rosa de una boca a la otra… Y este es el momento, creo yo, de hablar de la rosa mordida. ¿Qué tiene que ver eso con el tango?

El detalle de la rosa

Todo parece indicar que se trata de una de esas licencias de los directores de cine, cosas que el uno le copia al otro sin meterle mucho razonamiento al asunto. Tendríamos que leer a René Girard para entender esta dinámica mimética, pero si nos quedamos con la incorporación de la rosa, podemos deducir que ese elemento fue extraído de la danza estilizada española.

En algunas puestas en escenas de estos bailes españoles (también el flamenco) la rosa se incorpora a la boca como símbolo de pasión y fuerza. Aunque en sí misma, la muy bella flor no es un elemento tradicional de la danza ibérica, sí es verdad que, en algún momento, se popularizó por ese lado.

El multifacético actor español Antonio Banderas ha bailado tango y flamenco en algunas de sus cintas. Foto Archivo particular

Lo curioso para nuestra historia es que el cruce del baile español con el tango parece haber sido ocurrencia de la comedia ‘Una Eva y dos adanes’, de 1959. En ella, puede verse a Jack Lemmon disfrazado de mujer, bailando con un pequeño sujeto interpretado por Joseph Evans Brown. Se supone que están dejándose llevar por alguna danza argentina ejecutada al fondo. Lo risible es que mientras Lemmon manipula unas castañuelas a lo alto bailando a lo español, su parejo lleva una rosa blanca a la boca, tratando de bailar como Cantinflas, lo que acentúa el ridículo de la escena. Y como si fuera poco, al finalizar la pieza, los músicos gritan “olé”.

Cinta ‘Una Eva y dos Adanes’. Foto Archivo particular

Por esa vía, fue que la rosa entró al tango del cine y llegó para quedarse, atada, después, con ‘Por una cabeza’.. La letra original de esta canción es irrelevante en este momento, así metaforice la realidad de las relaciones amorosas a partir de las carreras de caballos y del fanatismo asociado con estas competencias y sus apuestas. La expresión «por una cabeza» es muy rioplatense y tiene que ver con los triunfos apretados en la hípica: una cabeza o dos pueden ser la diferencia.

Escena de la película Tango Bar. Foto Archivo particular

De hecho, también hay que decirlo, Gardel interpretó por primera vez ese tango en la película ‘Tango bar’ de 1935, por lo que queda claro que la pieza había nacido para el cine mucho tiempo antes que la rosa. Y fue también esta, la última película realizada por el cine norteamericano con Gardel. Se proyectó por vez primera el 5 de julio de ese año en Nueva York, muy pocos días después de la muerte de Gardel por un accidente de aviación en Medellín.

Luego de Pacino y Schwarzenegger, este popular tango gardeliano es danzado en solitario sobre patines de hielo por Leila Bazzani en el año 2006. La película es ‘Todos los hombres del rey’. La rosa, en este caso, está sostenida en la oreja izquierda de la bailarina, quien ejecuta los pases con indumentaria diminuta y medias veladas. Ella se abre paso en la niebla a ras de piso, mirando siempre a Sean Penn (o mejor, a su personaje Willie Stark) medio borracho en una de las mesas del lugar.

En ‘Todos los Hombre del Rey’, Sean Penn interpreta a Willie Stark. Foto Archivo particular

Como pueden ver, son muchos los elementos que se han venido cruzando hasta aquí: el hombre que canta después de su muerte en una película; la rosa empujada a la escena por la comedia, que se incrusta con todo su potencial de pasión en el tango. Y este, con su carga simbólica de deseo, elegancia y conexión emocional, facilitando las cosas en ciertas películas.

Como de seguro lo seguirá haciendo.

Foto generada con IA